¿Agonía?
No sé exactamente cuándo comenzó esta sensación de estar atrapada en una espiral de cansancio y tristeza. Tal vez fue un proceso lento, casi imperceptible, acumulándose poco a poco hasta volverse imposible de ignorar en una noche como esta.
Son las 11:50 P.M. del 3 de septiembre de 2024 y, una vez más, el sueño me evade. Cierro los ojos, pero mi mente sigue despierta, inundada por recuerdos y emociones que, aunque sé que no deberían afectarme, aún me lastiman.
No busco la felicidad. Solo anhelo paz.
¿Por qué es tan difícil encontrarla dentro
de mí?
-Kassandra Martínez
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